Ing. Agr. María Teresa Gregori
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Creo haber visto nacer a una de las primeras simientes de una versión del agroturismo en Mendoza. El proyecto consistía en una granja educativa a la que acudían

niños de las escuelas a pasar un día en contacto con el campo, realizando labores típicas de las actividades agrícola y ganadera, tales como la cosecha de hortalizas, el ordeñe, la esquila, la recolección de huevos, así como también, participando en alguna actividad transformadora de la materia prima, como el amasado de panes, la fabricación de fideos caseros, la elaboración de mermeladas. No es casual que algunas de las máximas autoridades actuales de la UNCuyo fueran los pioneros de ese comienzo, ya que hizo falta, como en todo emprendimiento, visión, talento, iniciativa, creatividad, determinación, esfuerzo; el conocimiento del tema agropecuario estaba vinculado a su formación como ingenieros agrónomos.
El éxito del proyecto demostró que existía una necesidad no satisfecha hasta ese momento en niños de zonas urbanas y suburbanas, de hacer contacto directo con el campo y sus actividades. Así, por ejemplo, hay anécdotas muy elocuentes, como la de un niño que al ver a un grupo de gallinas gritó asombrado: ‘¡los pollos tienen plumas!’. Era la primera vez que los veía ‘vivitos y cacareando’.

El fundamento detrás de aquella iniciativa educativa era aprovechar la capacidad de asombro del niño mediante su participación activa en labores que se le tornan lejanas por su vida en la ciudad, para formar una conciencia basada en el conocimiento sobre el valor del campo, de sus productos, de su gente. Se proponía, además, facilitar la adquisición de hábitos tempranos que contribuyeran al cuidado del ambiente, y en últimas, al desarrollo sustentable.

La modalidad de granja educativa continúa teniendo vigencia en Mendoza, aunque, tal como lo fue aquella primera, las iniciativas constituyen esfuerzos aislados de pequeños productores que complementan su actividad principal con visitas, o de emprendedores que ofrecen un paseo educativo alrededor de la experiencia rural, agrícola y ganadera.

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Otra versión del agroturismo lo constituye la oferta de estadías de diversa duración, que va de unas pocas semanas a meses, en fincas o estancias que incorporan a los turistas a las labores cotidianas a cambio de alojamiento y comida, en muchos casos, en la misma casa de los productores, compartiendo la vida familiar. La transacción representa una ventaja para ambas partes: el turista aprende de la actividad agrícola, conoce la cultura regional desde adentro por medio de una vivencia real, y lo solventa con su propio trabajo en el lugar. Por otro lado, el productor recibe mano de obra entusiasta brindando un espacio para vivir y proveyendo de lo necesario para una estadía agradable para el huésped, pero similar a la de los habitantes de la zona, y participa de una experiencia socio-cultural que, de otro modo, le es lejana.

Un ejemplo de este tipo de canje agroturístico es el que ofrece el movimiento mundial, aterrizado en Argentina, World Wide Opportunities on Organic Farms (WWOOF), que define su misión como la de vincular a voluntarios con productores orgánicos para promover experiencias culturales y educacionales basadas en la confianza y no en intercambios monetarios con el fin de ayudar a construir una comunidad global sustentable. Mendoza cuenta con una cantidad discreta de fincas hospederas que ofrecen participar de la vendimia, en la elaboración de vinos, en tareas de mantenimiento de huertas y granjas, en la promoción y enseñanza de prácticas agrícolas sustentables, en el uso de energías alternativas y, en general, en todas las actividades propias de las explotaciones. A diferencia de otros voluntariados del estilo que requieren que el huésped tenga entre 18 y 30 años de edad, WWOOF admite a personas mayores de 18, e incluso, la compañía de niños, previo acuerdo de partes (huésped- granja hospedera).

foto 02En el extremo más brillante de la economía agrícola y turística se encuentra el enoturismo. Ya siendo la vitivinicultura la principal actividad económica de Mendoza, el turismo del vino se erigió con el mismo éxito que la agroindustria que le dio origen, recibiendo actualmente un millón de turistas por año. El nivel de sofisticación alcanzado en el último decenio no puede ser mejor descripto que por Pablo Bizón para Clarín: ‘Ya no se trata sólo de visitar una bodega y escuchar las explicaciones de un guía. Ahora la propuesta es mucho más amplia y variada: va desde participar en la cosecha a tener una finca con viñedos y elaborar el vino propio, de tomar clases de cocina y maridajes a disfrutar de una mesa de espumantes entre las viñas, saborear almuerzos por pasos, combinados con distintas cepas, a la sombra de los olivos; degustar distintos varietales de vinos y aceites de oliva, recorrer las plantaciones en bicicleta, a caballo o en carruajes al pie de la montaña, relajarse en una bañera repleta de tinto, recibir unos reconfortantes masajes con pepitas de malbec... Las posibilidades que ofrecen las Rutas del Vino de la Argentina son prácticamente infinitas, y cada vez más refinadas. Quizás por eso, además de por la reconocida calidad del vino argentino, son cada vez más las provincias del país que se suman a este recorrido que permite conocer todos los secretos de la elaboración de un producto tan noble como fascinante.’
Si bien el mendocino conoce y, eventualmente, participa de lo que ofrecen los llamados ‘Caminos del vino’, se trata de una propuesta muy bien enfocada al turismo nacional e internacional. Testimonios que no son míticos dan cuenta de la existencia de estancias en Mendoza donde alojarse en una cabaña de ensueño en medio de un viñedo y disfrutar de comidas típicas, realizar paseos, está en el orden de los 500 dólares por día o aún más.
La trascendencia mundial de nuestra provincia como destino enoturístico se vio reflejada en la decisión reciente de que Mendoza sea sede de la segunda Conferencia Global de Enoturismo, en noviembre del 2017. Así lo confirmó desde Georgia el gobernador Alfredo Cornejo durante su participación en la primera Conferencia Mundial de esa especialidad, que se realizó en la región vitivinícola de Kakheti. La conferencia es organizada por la Organización Mundial del Turismo (OMT), institución de la que Argentina es estado miembro desde 1975.


foto 03El enoturismo en Mendoza logró cristalizar las iniciativas privadas con la organización, orientación y promoción estatal. El entramado firme sobre el que hoy se sustentan los establecimientos que forman parte de los circuitos del vino, cuenta con promoción, apoyo y prestigio nacional e internacional. El turismo del vino ya no es un mero complemento de la actividad productiva, sino, incluso, una importante estrategia de marketing para fidelizar al consumidor global con el vino que quedó instalado para siempre en su memoria emocional asociado al disfrute y al goce a través de una experiencia impactante.

El futuro del agroturismo en Mendoza se percibe como luminoso. Los productores pueden verlo, pero hace falta que su creatividad, iniciativa y esfuerzo sea estimulado (y no solamente regulado) por los organismos de gobierno a través de diversas acciones, tales como:


• Organización, ordenamiento territorial e inversiones: diseño de rutas vinculadas a productos clave que ofrezcan atractivos naturales y actividades relacionadas al elemento distintivo que les da el nombre (tal como son la ruta del vino, ruta del cabrito, etc.). Es fundamental, además, evitar actividades contaminantes en los centros agroturísticos, ya que la naturaleza no debe perder su condición de espacio abierto, con aire puro, valioso estéticamente, caracterizado por la tranquilidad que los centros urbanos no pueden brindar y que la gente de las ciudades añora. En algunos casos se hará necesario mejorar la infraestructura del entorno: rutas de acceso, provisión de agua corriente, electricidad, etc.


• Identificación y valoración de las tradiciones regionales, de los aspectos distintivos de la cultura, del paisaje, tan comunes para el lugareño, pero tan ricos y sorprendentes para el turista.


• Asesoramiento y cooperación: tanto en la implementación de protocolos de calidad que les permita a los productores estar a la altura de las exigencias nacionales e internacionales, como en las acciones necesarias para el asociativismo y la generación de escalas atractivas para el turista. Una ruta agroturística deberá contar con medios de transporte, alojamientos, lugares de comida, etc. La interacción necesaria entre todos los oferentes de servicios puede ser facilitada y promovida por los organismos estatales.


• Capacitación en diversas temáticas: hospitalidad, arquitectura, diseño. El novato en temas turísticos puede cometer errores derivados del choque de culturas o del desconocimiento de las necesidades del viajero o de algunas normas básicas relativas a la oferta de un buen servicio. En otro orden de cosas, un municipio en España mostraba orgulloso un antiguo castillo de un rey moro, pero para aumentar los ingresos de la comuna, había permitido colocar una publicidad destacada de una gaseosa frente a la fachada. La estética, lo temático, la coherencia de elementos; la elección de un estilo de construcción, del tipo de materiales y colores armónicos con la actividad agrícola y el paisaje cobran relevancia para atraer al turismo.


• Oferta de financiamiento y facilitación de la entrada al negocio por medio de la eliminación de barreras burocráticas y a través de incentivos fiscales e impositivos.


En resumen, en Mendoza se puede desarrollar la actividad agroturística tanto dirigida a la población urbana local, necesitada de recreación al aire libre y en contacto con el campo, como a los turistas nacionales e internacionales que buscan visitar o trabajar en explotaciones agrícolas como forma de conocer la cultura y tradiciones. Los emprendedores dispuestos a poner luz con su creatividad e iniciativa necesitan de organismos que se conviertan en el ‘prisma’ receptor y promotor de ideas y voluntades para que ocurra la magia del espectro de colores y matices que el agroturismo puede brindar, y que ya va desplegando en el mundo globalizado.

Referencias
Bizón, Pablo. Clarin.com. Por los caminos del vino. todoviajes 09/02/15 (http://www.clarin.com/todoviajes/caminos-vino_0_623937634.html)

Huertas, Juan Antonio. 1997. Motivación Querer aprender. Primera Edición. Editorial Aique.

Sharpley, Richard and Julia. 1997. Rural Tourism An Introduction. First edition. International Thomson Business Press.

Tacchini, Jorge. 2002. El sector agrario como recurso para el agroturismo. Apuntes de clase. Curso de Agroturismo. Facultad de Ciencias Agrarias. UNCuyo.

World Wide Opportunities on Organic Farms. WWOOF. (http://www.wwoof.net/)

http://prensa.mendoza.gov.ar/mendoza-sera-sede-de-la-segunda-conferencia-mundial-de-enoturismo/