Pehuén Barzola Elizagaray descarga pdf
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INTRODUCCIÓN
Los diferentes territorios de nuestro país han sufrido procesos muy complejos de desarrollo, de los cuales han derivado sus estados actuales y sus estructuras sociales, económicas y demográficas. Estos procesos siguen evolucionando en función de situaciones nacidas en el pasado, pero es posible que con la aplicación de los conocimientos que hoy se tienen, pueda corregirse ese rumbo hacia un desarrollo del territorio más equitativo socialmente, y menos dañino ambientalmente.
En Mendoza, como consecuencia de sus características ambientales y de su desarrollo histórico particular, existen dos sectores enormemente diferenciados, principalmente, por la disponibilidad del agua de los ríos de la provincia, estos son: los oasis irrigados y las zonas del secano (Abraham, 2002). El desarrollo de los oasis productivos, que permitió el crecimiento económico y el posicionamiento de Mendoza en el mercado nacional e internacional, requirió que éstos monopolizaran el uso del agua superficial (Abraham, 2002), recurso especialmente escaso en un ecosistema árido como el de Mendoza. Esta desigualdad inicial produjo que hoy ambos ambientes posean marcadas diferencias en cuanto a bienes, servicios y potencialidades muy difíciles de salvar, aunque no imposibles. En todo este proceso, las comunidades del secano han sido marginadas, y se ven hoy y desde el pasado, subordinadas, y al servicio del desarrollo económico de los oasis (Martínet al., 2010).
Actualmente la posición de poder en términos administrativo-políticos es detentada por el Área Metropolitana de Mendoza (AMM), como asiento del gobierno y mayor foco urbano provincial. Por ello, es allí donde se concentran las actividades económicas más importantes en cuanto al movimiento de capitales. Sin embargo, es por esas mismas características, que en el AMM es donde es posible planificar la disminución de las desigualdades que existen y proyectar políticas tendientes a reconstruir las relaciones sociales y con el medio, para alcanzar estadios de organización social más equitativos. Las políticas de desarrollo y una planificación a través del Ordenamiento Territorial del AMM, influyen en forma directa en el desarrollo socio-económico del secano mendocino, quizá aún más en la zona noreste, ya que forma parte de la misma cuenca (la del Río Mendoza), aunque puede decirse que influye en la provincia toda.

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Foto 1: Oasis norte, cento y sur de Mendoza (en gris). Extraída de Martín (2010)


LAS DESIGUALDADES Y SUS CONSECUENCIAS SOCIO-AMBIENTALES

A lo largo de la historia se han perfeccionado los sistemas de aprovechamiento del agua, lo cual permitió que Mendoza tuviera un desarrollo productivo agrícola basado en la industria vitivinícola y fruti-hortícola, muy demandantes del recurso (Martínet al., 2010), situándose así entre las principales provincias del país, con un crecimiento socio-económico productivo e identidad, propias. Esta identidad, que es sólo la de la agricultura de regadío, está instalada en el acervo cultural de la mayor parte de la población mendocina, como si representara la única realidad rural de la provincia (Montaña et al., 2005). Sin embargo, difiere mucho de la que se vive en las comunidades campesinas del secano, donde la agricultura es básicamente pecuaria con cría extensiva de especies animales, principalmente caprinos; en este caso, la estrategia económica no es principalmente de comercialización como en la actividad vitícola, sino de subsistencia (Torres et al., 2003 citada en Tonolli, 2010).
Debido a la gran concentración demográfica en pequeñísimos espacios del territorio provincial (los oasis agroindustriales ocupan entre un 2 y un 3% de la superficie de la provincia y albergan el 98,5% de la población (Montaña et al., 2005)), la mayoría de las relaciones entre lo rural y lo urbano se producen de manera estrecha hacia adentro de estos sistemas irrigados y no hacia afuera; a esto se suma la invisibilización de las desigualdades que existen entre estos dos sectores, por parte de las políticas públicas y de los medios de divulgación (Montaña et al., 2005).
Las desigualdades se vieron acrecentadas mucho más como consecuencia del acceso desparejo a otros servicios, además del agua corriente y de riego, como son la presencia de centros salud bien equipados, la red de cloacas, la recogida de basura y la red de gas natural, entre muchos otros. Es decir que la apropiación del agua por los oasis es el fenómeno inicial de un proceso histórico extenso, que produce una retroalimentación positiva de las desigualdades:
I. Le posibilita al oasis irrigado desarrollar mucho más su economía y su estructura social, llevándolo a requerir un uso cada vez mayor y más eficiente del agua.
II. Obliga a los/as habitantes del secano a modificar su forma de vida, adaptándose a vivir incluso con menos agua que la que normalmente traerían los ríos y a la modificación del ecosistema en este mismo sentido. Ello trae aparejada una merma en los recursos disponibles, que hace a su vez que existan menos posibilidades de desarrollo y de reproducción socio-económica.

Al concentrarse las actividades productivas en los oasis, éstos se convierten en focos propicios para el desarrollo de otras actividades de tipo industrial y comercial, aumentando los asentamientos y la densidad de población, facilitado por la posibilidad de crear una red de distribución de agua de riego y potable, ya que las distancias que deben cubrirse son exiguas. Este crecimiento genera más demandas de servicios y provoca el asentamiento de actividades menos vitales y más relacionadas al confort o al intercambio cultural con otras provincias o países. En todo este avance, el sector que fue privado originalmente del importante recurso, tiene que modificar sus relaciones con el ambiente circunscribiendo su economía a una de subsistencia, sin posibilidad de grandes desarrollos socio-territoriales ni económicos, pasando a requerir de la asistencia del sector urbano y rural privilegiado, para cubrir diversas necesidades básicas.

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Foto 2: Imágenes del desierto de Lavalle, sus paisajes naturales y culturales (LADyOT – IADIZA). Extraída de Torres (2008).

Actualmente, las comunidades del secano, que dirigen sus actividades comerciales hacia los oasis, no poseen un gran poder de negociación a la hora de vender sus productos y ofrecer su mano de obra, la cual es requerida por diversas industrias que no siempre pagan lo que corresponde al salario justo, y suelen ofrecer sólo empleo informal. Por otra parte, la distancia geográfica al foco de distribución, sumado a que los productos no gozan de una demanda que motive en gran medida el traslado hacia allí, dificultan la competencia con bienes suplementarios en el mercado. Los productos que se generan por manufactura campesina son comprados y luego distribuidos en la ciudad por comerciantes que tienen poca competencia y son, por ende, quienes fijarían los precios. Ocurre algo similar en las relaciones comerciales inversas: quienes llevan productos de primera necesidad hacia las zonas no irrigadas más distantes tienen la posibilidad de fijar precios muy altos en comparación con los de las ciudades, sin que los afecte la influencia de compradores y compradoras (Tonolli, 2017).

Las relaciones de desigualdad entre las regiones del secano y el oasis, por sí solas, sólo tienden a profundizarse. Esta tendencia observada podría generar graves consecuencias: por un lado, insostenibilidad ambiental, dado que se ejerce una presión excesiva sobre un ecosistema de especial fragilidad y una demanda de recursos a ritmos superiores a los de regeneración natural, lo que acentuaría la degradación ambiental de éstos. Por otro, la pérdida de valores culturales tradicionales, ya que la degradación cada vez mayor del entorno (mayor contaminación de las fuentes de agua, mayor desertificación, etc. (Abraham, 2002), las condiciones de competencia económica cada vez más desfavorables y las menores oportunidades de autodesarrollo, darían continuidad a la tendencia actual de emigrar a las ciudades (Abraham y Salomón, 2011). Así, por fuerza de opresión y marginación de un sector de la sociedad, va desapareciendo toda una cultura ancestral de nuestro territorio.
Expandiéndose el tejido urbano, tanto hacia zonas fértiles que podrían ser usadas para la agricultura (en el caso del oasis norte, al este y al sur del Gran Mendoza), como hacia zonas de alta fragilidad ambiental (piedemonte) (Diagnóstico físico-ambiental Mendoza 2004), se aumentan las demandas y presiones que se ejercen hacia los otros sectores, continuando la profundización de los problemas analizados.

CONCLUSIÓN
Es importante tener en cuenta un enfoque sistémico a la hora de entender cómo funcionan los entramados sociales y económicos en un territorio, en este caso dentro de una unidad administrativa como la Provincia de Mendoza, donde lo que ocurre en cada subsistema afecta a todos los otros. Con esta visión de conjunto es como deben encararse todas las políticas que apunten al desarrollo territorial provincial, de forma que se tengan en cuenta todos los sinergismos, positivos y negativos, de las acciones que se lleven a cabo. Si se suma a esta visión la necesidad de que todo desarrollo debe ser sustentable , es decir que debe buscar la equidad social y territorial junto con la sostenibilidad ambiental, se podrá diseñar una planificación que contemple integralmente a todo el territorio y que a su vez rescate la identidad cultural de todos los sectores de Mendoza.

BIBLIOGRAFÍA
Abraham, E. (2002). “Lucha contra la desertificación en las tierras secas de argentina; el caso de Mendoza”. En CYTED XVII y CETA, pp. 27-44.
Abraham, E. y Salomón, M. (2011). “Experiencias de combate a la desertificación en Mendoza”. En “Desertificação e mudanças climáticas no semiárido brasileiro”, pp. 183-206. Ed. Instituto Nacional do Semiárido; Ministerio de Ciencia, Tecnología de Brasil y Embrapa Semiárido. Campina Grande, Brasil.
Martín, F.; Rojas, F.; Saldi, L. (2010). “Domar el agua para gobernar. Concepciones socio-políticas sobre la naturaleza y la sociedad en contextos de consolidación del Estado provincial mendocino hacia finales del siglo XIX y principios del XX”. En Anuario del Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos S. A. Segreti” Córdoba (Argentina), año 10, n° 10, pp. 159-186. ISSN: 1666-6836.
Montaña, E.; Torres, L. M.; Abraham, E. M.; Torres, E.; Pastor, G. (2005). “Los espacios invisibles. Subordinación, marginalidad y exclusión de los territorios no irrigados en las tierras secas de Mendoza, Argentina”. En Región y sociedad, vol. XVII, nro. 32, pp. 3-32.
Tonolli, A. (2010). “Territorios secos e irrigados en el norte mendocino: Una relación histórica de subordinación”. Ponencia presentada al VIII Congreso Latinoamericano de Sociología Rural, Porto Galinhas.
Tonolli, A. (2017).“Las estrategias de reproducción social campesina y los actores de intervención rural en tierras no irrigadas del noreste de Mendoza”. Tesis para optar al título de Doctor en Estudios Sociales Agrarios, 345 p. Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, Argentina.

Torres, L. M. (2008).“Hilos de agua, lazos de sangre: enfrentando la escasez en el desierto de Lavalle (Mendoza, Argentina)”. En Ecosistemas, nro. 17, vol. 1, pp. 46-59. Ver en: http://www.revistaecosistemas.net/articulo.asp?Id=523

Palabras clave: Secano – Agricultura de secano.

Descriptores: Mendoza – Oasis – Comunidades - Desarrollo de la comunidad – Utilización de la tierra – Desarrollo regional – Desarrollo sostenible.